BIOETICA EN LATINOAMERICA

JESSENIA MARCILLO

El Quinto Congreso Mundial de Bioética se realizó en Londres, Ingla- terra, simultáneamente con la Tercera Cumbre de Comisiones Nacio- nales de Bioética. Más de 40 países representados y sobre 500 asistentes

revelan el auge del movimiento bioético.

Bioética no significa lo mismo para todos los que usan la palabra. Hay una acepción amplia, que la asimila a una suerte de “ética global” e incluye la reflexión moral sobre la vida, la muerte, el medio ambiente y la humani- dad futura. Hay una acepción restringida, que la reduce a la tradicional ética de la medicina y las consecuencias morales del progreso técnico en las ciencias de la vida.

Bajo cualquiera de estas acepciones debe agregarse una heterogeneidad de origen geográfico y cultural. Aunque el término “bioética” provino del ámbito angloparlante y se impuso primero en países como los Estados Unidos de Norteamérica, existen otras tradiciones que deben ser recono- cidas. Por ejemplo, las filosofías europeas, las preocupaciones religiosas de diversos pueblos en distintas latitudes, el desarrollo social y económico, por citar sólo algunas, son influencias moduladoras de lo que hoy se pre- senta como bioética. Sin embargo, cabe hacer notar que muchos de sus cultores destacan que no se trata solamente de una nueva faz de la ética filosófica tradicional, sino de una interdisciplina que recoge también la impronta de las ciencias sociales y las disciplinas empíricas.

Como ocurre a menudo, cada “versión” de la bioética –por origen cultu- ral, geográfico o creencial– busca legitimarse, a veces en forma exclusiva. Muchas personas sienten que sus convicciones religiosas son las únicas que podrían fundamentar la moralidad y se resisten a dialogar con otros grupos. Otras, diciéndose tolerantes, en realidad imponen sus puntos de vista en forma soterrada. Mas si algo debiera rescatarse del discurso bioé- tico de las últimas décadas es el empleo creativo del diálogo para formular y quizá intentar resolver los dilemas que plantean la dignidad humana, la solidaridad, los derechos y las virtudes. Tal esfuerzo de concordia exige modelar las sociedades a fin de permitir, facilitar o perfeccionar las formas del diálogo. No para uniformar las conciencias sino para sublimar las dis- crepancias. Talvez los grandes dilemas –problemas cuya solución es otro problema– nunca se resuelven. Sólo se disuelven en la superior armonía del conjunto.

Hay también en la bioética actual una heterogeneidad relativa a los fines o metas que se tienen en cuenta al cultivarla. El lenguaje de los derechos puede así contrastarse con el lenguaje de las virtudes. Si el primero es cen- trípeto, esto es, se dirige hacia personas que se hacen acreedoras a ciertos derechos, el segundo es centrífugo, pues las virtudes –perfecciones inhe- rentes a sujetos, objetos o procesos– irradian de ellos.

CONCLUSIONES

La participación efectiva en la decisión de cuando y como explotar los recursos materiales que se encuentran en los territorios que ocupan, así como en las formas de encauzar los beneficios de ello.

En esta misma dirección en que he venido hablando anteriormente, la bioética no puede olvidar que dado el carácter multicultural de las sociedades contemporáneas en Latinoamérica, ya sea por la convivencia en los mismos territorios de pueblos originarios, ya sea por los flujos migratorios o por los desplazamientos, es necesario proponer normas éticas y de convivencia política, así como instrucciones que garanticen la justicia social para todas las personas y todos los pueblos, respetando sus diferencias y la identidad y autonomía de cada uno. Debe tenerse además presente que no hay incompatibilidad alguna en tener una identidad personal fincada en varias capas de identificación, pues el diálogo entre los pueblos y el futuro armonioso del mundo, exige el fortalecimiento de esos distintos niveles de identidad, al mismo tiempo que cada grupo identitario debe sumar esfuerzos con otros para llevar adelante proyectos colectivos, de un pueblo, de una nación multicultural, de un ámbito cultural conformado por varios países, al mismo tiempo que se asumen compromisos con una ciudadanía mundial.}

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